Cómo aprovechar al máximo tu primera clase de Yoga

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Has tomado la decisión y por fin vas a ir a tu primera clase de Yoga. Como siempre que hacemos algo por primera vez podemos tener sensaciones encontradas, por un lado miedo a lo desconocido, a si se me va a dar bien a si voy a ser capaz. Por otro lado ilusión por probar algo nuevo, por aprender, por sentir los beneficios de una disciplina que mucha gente disfruta.

Lo mejor es intentar dejar todas esas expectativas en la puerta de la clase y simplemente experimentar, dejarnos llevar. Esta es una de la principales enseñanzas del Yoga, pero mejor que lo entendamos por nosotros mismos, y mientras tanto espero que te sirvan estos 7 consejos para tu primera clase de Yoga.

  1. Llega con tiempo suficiente. Si es posible intenta estar al menos 5 minutos antes de que comience la sesión, ya vestido con la ropa con la que vayas a practicar. Llegando con tiempo podrás escoger sitio, estarás más tranquilo y concentrado al comenzar la clase y la aprovecharás mucho más.
  1. No vengas con el estómago lleno. Esto restará agilidad a tu práctica y no te sentirás del todo cómodo en muchas de las posturas, sobre todo en las torsiones e invertidas. Lo ideal es haber comido una hora y media antes, o como mucho haber tomado algo ligero, como una fruta o un yogur, al menos 20 minutos antes de comenzar la clase.
  1. Lleva ropa cómoda. Para aprovechar al máximo la práctica lleva a Yoga ropa que te permita estirarte, levantar la piernas, sentarte y acostarte en el suelo. En Hatha Yoga, el estilo que impartimos en The Matwork, no vas a sudar sí que puedes llevar una camiseta y un pantalón de algodón, o ropa que uses para el gimnasio. Lo importante en tu primera clase de Yoga, y en las siguientes que tomes que la ropa no te limite y te haga sentir cómodo.

El Yoga es una oportunidad para llevar la mirada al interior, para escuchar la información que se nos está dando de nosotros mismos

  1. Mejor sin calcetines. Para poder beneficiarte ampliamente del Yoga lo mejor es practicar con los pies descalzos, incluso en invierno. Piensa que solamente vas a pisar dentro de tu esterilla y si eres friolero a los dos minutos de comenzar se te habrá pasado la sensación de pies fríos. No es algo obligatorio, como nada en el Yoga lo es, pero si te acostumbras a practicar sin calcetines notarás más pronto los pies más fuertes. Y al acabar la clase, la sensación de que te han hecho un agradable masaje en ellos.
  1. No te compares con tus compañeros. En tu primera clase de Yoga, es tentador mirar a nuestro alrededor y fijarnos en cómo practica el resto de gente. Quizá porque nos hemos perdido la instrucción de una postura, pero precisamente mirar a nuestro alrededor es la razón por la que nos la hemos perdido. El Yoga es una oportunidad para llevar la mirada al interior, para escuchar la información que se nos está dando de nosotros mismos. En las clases de The Matwork, el profesor va a dar las instrucciones y explicaciones necesarias acerca de cada postura, a lo que se invita es a estar atento y consciente. Nuestros profesores no hacen una coreografía que haya que seguir mirándoles, las instrucciones se personalizan y sólo escuchando y estando presente y consciente podrás obtener la información que necesitas para entrar, mantener y salir de la postura. De esta manera se trabaja también la atención, y es una manera muy eficaz de mejorar la concentración y paliar el estrés.

El Yoga nos enseña que nos dejemos de centrar en el objetivo final y empecemos a disfrutar del camino.

  1. Confía en el profesor. Habla con tu profesor al comienzo de la clase para informarle de que es tu primer día y también si tienes cualquier problema físico, de esta manera te adaptará determinadas posturas y estará pendiente de ti. Habla también al final de la sesión y transmítele tus sensaciones acerca de la clase y tus dudas, si las tienes.
  1. No disimules que eres principiante. Seguramente en unos pocos meses de práctica vas a poder hacer posturas que el primer día ni imaginabas. Pero mientras tanto, no tengas prisa, y date la posibilidad de ser un principiante, de ir poco a poco. El Yoga nos enseña que nos dejemos de centrar en el objetivo final y empecemos a disfrutar del camino. Deja todas las expectativas sobre el Yoga, sobre ti mismo y sobre lo que vas a sentir fuera de la clase, date la oportunidad de experimentar por el simple hecho de hacerlo.